Según reportes de Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI), Loja es la ciudad en donde su cárcel alcanza el nivel más alto de hacinamiento llegando al 272.22%.

El director del centro, Héctor Paredes, manifestó que el centro carcelario de Loja fue construido para albergar a 400 PPL, en la actualidad existen 1020 PPL en su interior, como medida de solución se ha cambiado las camas, antes eran de 2 pisos, ahora son de 3 pisos, manifestó.

Para el analista Político Carlos Escudero, estas son medidas parche que nada solucionan, en Loja y en el país no se puede hablar de rehabilitación en las cárceles, las autoridades deberían exigir el presupuesto necesario para la construcción de una nueva cárcel, que incluya un verdadero sistema de rehabilitación social de los presos.

En la actualidad solo dedican su gestión para el show mediático, pero nada en concreto para solucionar este problema, se han quedado de brazos cruzados ante las alarmantes cifras que posicionan a Loja como la primera ciudad del país en hacinamiento carcelario.

Otro de los factores que no permite dimensionar la problemática es la falta de datos sistematizados. Salao cita a los informes emitidos por el Ministerio de Salud donde se expone que de los 33 centros penitenciarios en el país «el 90% reporta tener un espacio psicológico o un equipo encargado». Pero es difuso determinar qué tipo de atención reciben, «hasta 2018 se reportaba que 47.859 personas en atenciones sin diferenciar si era acompañamiento psicológico, seguimiento puntual o monitoreo».

Este medio consultó al Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de la Libertad (SNAI), cifras y programas de apoyo de salud mental, pero hasta la publicación de este reportaje no hubo respuesta.

Las acciones no trascienden el papel

En la primera masacre carcelaria ocurrida en febrero, recuerda Gavilanes, una sentencia determinó que los familiares y sobrevivientes debían recibir asistencia psicológica, pero «no se cumplió, tenemos sentencia tras sentencia que quedan solo en papel».

Los últimos hechos violentos en la Penitenciaría del Litoral dejaron 118 fallecidos, para los reos que quedaron con vida, urge resalta Salao»una psicoterapia a largo plazo, no es solo una sesión, en una situación extrema se debe incorporar a profesionales que los puedan atender».

Así, a pesar de que las personas en los Centros de Privación de Libertad se encuentran bajo responsabilidad total del Estado, las garantías de vida en las cárceles de Ecuador son inciertas, un sistema que está lejos de ofrecer la rehabilitación social ansiada.