Ni el cierre de las fronteras norte y sur por la pandemia frena la migración de venezolanos que usan al Ecuador como país de paso.
Traficantes de personas les cobran altas sumas de dinero y los migrantes ponen su vida en riesgo, cruzando por pasos clandestinos en su ruta hacia Perú.
Mario Sánchez, jefe de operaciones de la brigada de El Oro, manifestó que a diario unos 80 venezolanos atraviesan la frontera sur.
«Este tipo de trata de personas por información de inteligencia tiene un valor de 400 dólares. Ellos se proporcionan el movimiento, el traslado, de igual manera el alojamiento para así poder cruzar por los pasos no autorizados ilegalmente».
Esta madrugada, el ejército realizó un operativo de control en la vía Panamericana, al ingreso a Huaquillas, donde constataron que de los 40 pasajeros que viajaban en el bus desde Tulcán, 35 eran de nacionalidad venezolana.
Víctor Arvelo es de Maracaibo y lleva cuatro días viajando desde Colombia. Él dice que lo dejó todo en su natal Venezuela porque el sueldo mensual de dos dólares no le alcanza para sobrevivir.
Los buses llegan hasta el centro de la ciudad fronteriza de Huaquillas, donde algunos de los viajeros esperan en el parque, otros prefieren dormir sobre un cartón en la vereda mientras amanece para continuar su ruta por pasos clandestinos que los lleven finalmente hasta Perú.
Ya con la luz del día, los extranjeros son guiados por los coyoteros hasta el sector de Poza Onda, donde cruzan la frontera entre Ecuador y Perú, sin ningún tipo de control. (ecuavisa.com)